martes, 21 de agosto de 2012

Capítulo 5


CAPÍTULO CINCO

         Al día siguiente me desperté a las nueve. Le tiré un almohadón a Alana y también despertó. Nos levantamos, nos duchamos y nos cambiamos. Llamamos a nuestras familias para informarles que estaba todo bien y hablamos un rato. Nos saludaron y nos dijeron que ya nos extrañaban, bla, bla, bla.
         Se hizo el mediodía y decidimos ir a comer a algún lugar. Bajamos de la habitación y le preguntamos a Kate, la recepcionista, en donde podríamos comer. Ella nos recomendó un lugar llamado Nando’s. Como le habíamos contado que nos encantaba cantar nos dijo que allí iban muchos cantantes famosos y sus representantes y que tal vez podríamos encontrarnos con alguno de ellos. Nos entusiasmamos muchísimo con la idea así que pedimos un taxi y fuimos.


         Cuando llegamos nos sentamos en una de esas mesas de afuera y vino una camarera. Tomó nuestras órdenes, ambas pedimos pollo con patatas. Mientras esperábamos, ambas nos pusimos a escuchar música con mis auriculares y sin darnos cuenta comenzamos a cantar. En la mesa de al lado había un señor leyendo el periódico. Cuando cantamos dejó de leer y se puso a escuchar. La camarera volvió con nuestra comida y la comimos, era estupenda, muy rica.
         Cuando terminamos de comer, el hombre se levantó de su mesa y se paró junto a nosotras.
- Disculpen niñas, ¿ustedes son cantantes?
         Alana y yo nos miramos confundidas, ¿cantantes? ¡¿nosotras!?
- No, señor- dije riéndome
- ¿No? Qué lástima, ambas tienen unas voces maravillosas
- Bueno, gracias- dijimos sonriendo
- De nada. Bueno, mi nombre es Josh Vila, se preguntarán por qué me levanté y vine a preguntarles esto… La razón es que soy el dueño de The Hihglands Hollywood, un club nocturno en el valle de Hollywood, como dice su nombre. Allí hay restaurantes, discotecas y pistas de baile. En ellas están los mejores DJs de todo el mundo, pero últimamente los visitantes reclaman bandas o personas que canten en vivo…
- Sí…
- Y me preguntaba si ustedes dos querrían cantar allí
         Intercambié miradas con Alana
- Mire, señor… A mí me encantaría, pero nosotras no vivimos aquí, estamos de vacaciones. Nos quedaremos por dos meses, no más- dije
- Es perfecto, no necesito un trabajo fijo, porque en algún momento pedirán a otros artistas y sería duro tener que echarlas. Si ustedes dijeran que sí les brindaríamos un horario para que canten y les pagaríamos salario
- ¿De cuánto hablamos, amigo?- dijo Alana. Le pegué con el codo
- Cinco mil dólares por semana
         Yo que estaba tomando mi refresco de piña me atraganté
- Cinco… Cinco mil por… ¿Cinco mil por semana?- dije
- ¿Es muy poco?- dijo el hombre con cara afligida
- ¡No, no! Quiero decir, em…- miré a Alana- Está bien, aceptamos.
- Estupendo. ¿Qué días es hoy?
- Sábado, señor- dije
- De acuerdo. Si ustedes están dispuestas pueden comenzar a trabajar cuando la semana que viene inicie. Los horarios son de once de la noche a una de la madrugada, los días lunes, miércoles, viernes y sábados. Tendrán maquilladora, coreógrafo y coach. ¿Qué dicen?
- Está bien. ¿Cuándo serán los ensayos?
- Los mismos días que actúen por la tarde- buscó en un bolsillo interior de su elegante tapado- Aquí tienen- dijo dándome una tarjeta- Este es mi número. Cualquier duda que tengan sólo llámenme. Allí también está la dirección del club, si quieren ir a visitarnos o tomar algo pueden, será todo gratis- sonrió.
- Estupendo, ¡muchas gracias Josh!- dijimos ambas
- De nada niñas. Nos vemos el lunes, hasta entonces
- ¡Hasta el lunes!
         Josh pagó su cuenta y se fue en un auto importado color negro.
- Wow, eso fue muy extraño, sólo nos escuchó y nos contrató. ¿No te parece loco?- me dijo Alana
- Sí, bastante. Pero bueno, tenemos buena paga y podremos tomar cosas gratis- reí
- Bueno punto. Oye, vamos a pagar la cuenta a la caja
- De acuerdo
         Fuimos hasta la caja y cuando llegamos allí nos quedamos estupefactas. En una mesa sentadas tomando batidos estaban las cuatro cantantes de Little Mix: Jade, Leigh, Jessie y Perrie. Cuando las vimos Alana y yo nos dirigimos sin pensarlo hasta ellas
- ¡¡Hola!! ¡¡Ustedes son Little Mix!!- dije entusiasmada
- Hey, hola- dijo Perrie sonriendo- Así es. ¿Y ustedes lindas, son?
- Yo soy Alana, y ella es Cassie- dijo señalándome
- Hola niñas- dijo Jade sonriendo
- ¿Así que son mixers?- dijo Jessie
- Así es, nos encanta su música, amamos el videoclip de Wings, ¡son unas genias!- dije
- ¡Gracias chicas!- dijo Leigh
- ¿Nos podríamos tomar una fotografía con ustedes?- dije
- Por supuesto
         Le pedimos a la camarera que nos sacara una fotografía con mi iPhone y eso hizo. La subí a twitter y puse: “Más feliz imposible!!! @LittleMixOffix en vivo y en directio señoras y señoresss”.
- ¿Qué hacen aquí?- preguntó Alana
- Vinimos de vacaciones ya que no tenemos grabaciones por dos semanas. ¿Y ustedes?- preguntó Perrie que parecía muy simpática
- Vinimos de viaje por mi cumpleaños. Nos quedaremos aquí dos meses- dije
- Me parece genial
         A Jade le sonó el teléfono. Al parecer era su representante
- Oigan Little Mix, debemos irnos, tenemos que firmar unos autógrafos en un bar
- ¿Qué? ¡Pero son vacaciones!- dijeron Leigh y Perrie
- Ya niñas no se quejen, estaremos con nuestras mixers- dijo Jessie
- Es cierto- dijo Jade- Vayamos
- Lo siento niñas nos tenemos que ir, fue un placer conocerlas- dijeron dándonos un beso en la mejilla- Twittéennos y dígannos quienes son así las seguimos, ¿quieren?- dijo Perrie
- ¡¡Claro!!- dijo Alana
- Genial. Espero verlas en un concierto, adiós- dijo
         Las cuatro se retiraron y se pararon junto a una limusina que las esperaba estacionada fuera. La que mejor me había caído había sido Perrie, pero igual admiraba mucho a las cuatro. Eran tan lindas y talentosas… Antes de que pudieran entrar en ella les tomaron esta fotografía:


- ¡No lo puedo creer! Son unas genias- me dijo Alana entusiasmadísima
- ¡En verdad que sí! No entiendo como nuestras hermanas prefieren One Direction…
- Ni yo… ¿Sabías que Perrie sale con Zayn?
- ¿De veras?
- Sí. Hacen linda pareja de todas formas…
- Sí es cierto…
         Luego de eso fuimos hasta la barra a hacer lo que íbamos a hacer antes de encontrarnos con Little Mix, pagar la cuenta. Ambas estábamos apoyadas contra la barra
- ¿Puedo pedir un batido de fresa para llevar?- pregunté
- Claro- me dijo la cajera- Aquí tienes. Son cinco dólares
- Aquí tienes- dije tomando mi refresco
- Gracias
         Antes de que terminara de comprar mí batido Alana me dijo que se iba al frente a ver una vidriera de un local de ropa. Le dije que de acuerdo y que cruzaría en cuanto terminara. Cuando me di vuelta, ocurrió algo. Detrás de mí había un chico con una gorra y unas gafas de sol, y no sé si estaba ciego o qué pero cuando me di vuelta me choqué contra él y me hizo volcar toda mi bebida en mi atuendo.
- ¡Hey! ¿Por qué no te fijas, amigo?- dije muy molesta, tratando de limpiarme la viscosa fresa que quedaba pegada en mí
- ¡Lo siento mucho, no fue mi intención!
- Eso imagino, pero sigo con fresa en mi ropa interior aún así, ¿o no?- dije enfadada
         El chico rió y me enfadé aún más. Luego me di cuenta que no era un solo chico y no era él quien reía. Estaba con uno más.
- Espera, tú eres la chica del avión- me dijo
         Estaba tan ocupada limpiándome que no me había dado cuenta quién era. Eran Niall y Louis, y Niall era precisamente quién había derramado mi bebida en mí.
- Oh no- dije, pensando en voz alta
- Lo siento mucho, déjame ayudarte…- me dijo
- No gracias, puedo sola.- dije quitando su mano, que trataba de limpiar mi dorso
- De acuerdo, sólo… No quise…
- Está bien. Me tengo que ir, adiós
- ¡Espera!- dijo tomándome de la mano
- ¿Qué?- me di vuelta
- En serio lo siento mucho. Creo que te caigo mal pero no quise hacerlo, nunca lo haría y menos a una chica como tú- lo miré fijo. Esos ojos otra vez… Volví la vista al piso- Ten- me extendió su mano con cien dólares- Cómprate otra blusa y lleva esa a la tintorería. En verdad estoy muy apenado yo sólo…
- Está bien, en serio. No fue nada, exageré mucho. No voy a aceptar el dinero pero gracias de todas formas. Me disculpo por la forma en que te traté, no te conozco y creo que no hay que juzgar a las personas sin conocerlas.
- Gracias, pero ten, de veras- me dio los cien dólares
- No yo…- me los dio y no pude decirle que no.
- Entonces, ¿está todo bien ahora?- preguntó sonriendo
- Eso creo.
- ¿Cómo te…?
- Oye viejo, yo iré pidiendo la comida, muero de hambre y los chicos nos están esperando en el estudio, ¿de acuerdo? Un placer señorita, nos vemos- sonrió. Pensé que lo hacía irónicamente, pero no
- De acuerdo ve- le respondió Niall a Louis- ¿Cómo te llamas?
- Cassie… En verdad Cassandra pero lo odio así que llámame Cassie
- ¿Cassandra? Es un muy lindo nombre, no tienes por qué odiarlo- dijo sonriendo
- Gracias…- sonreí, eso creo- Bueno, em, tengo que irme. Adiós
- De acuerdo Cassie. Espero verte luego...
- Seguro así será- sonreí y me fui hasta la vereda de en frente con Alana.
         Le conté lo que sucedió y lo único que hizo fue reírse en mi cara… No lo tomé mal, es mi mejor amiga de todos modos.
         Volvimos al hotel y como hacía calor nos metimos en la piscina. 

domingo, 19 de agosto de 2012

Capítulo 4


CAPÍTULO CUATRO

         Papá y Paul estaban pasando nuestro equipaje por las cabinas de seguridad. Mamá y Serena nos daban todas las recomendaciones y precauciones habidas y por haber. Cuando nuestros padres volvieron nos dijeron que ya estaba todo listo y que en quince minutos salía el vuelo.
         Entre abrazos y llanto, besos y palabras sentimentales, Alana y yo avanzamos hasta la escalerilla del avión. Desde allí saludamos a nuestras familias, que agitaban sus manos en gestos de saludo. Alana y yo nos miramos y rompimos a llorar, pero luego se nos pasó y entramos en el avión. 
         El avión era muy lindo y grande. Era todo blanco y sus asientos eran azules. En ellos, donde se apoyaba la cabeza, había un cartel que decía “Flying Start”. No sabíamos por qué era pero no le dimos importancia. Nos sentamos en uno de los últimos asientos. El avión estaba bastante lleno y había mucho lío. Yo me senté del lado de la ventanilla y Alana contra el pasillo. Apenas nos sentamos nos asomamos por la ventanilla y vimos a nuestras familias allí. Cuando nos vieron comenzaron a saludar, nosotras también a ellos, y les hicimos una seña con el pulgar hacia arriba para decirles que todo estaba bien.
- Señoras y señores- dijo una voz que me resultó muy familiar, pero no lograba darme cuenta de quién era- Estamos por comenzar el vuelo. Les pedimos por favor que abrochen sus cinturones. Cuando ya estemos en el cielo les daremos una sorpresa. Nos vemos en un rato
- ¿No te resulta familiar la voz?- le pregunté a Alana
- Sí un poco, pero no sé de quién puede ser
- Ni yo…
         No nos preocupamos más por eso. Como nos habían dicho, abrochamos nuestros cinturones y saludamos una vez más a nuestros padres. El avión despegó y observamos como todos se hacían cada vez más y más pequeños. 
- ¿Quieres?- dijo Alana tendiéndome una bolsa de Skittles
- ¿Cuándo no tú comiendo cosas dulces?- dije riendo- No, gracias
         Alana siguió comiendo sus confites. Yo me puse a escuchar música con mi iPod mientras miraba las nubes por la ventanilla. Cuando me di cuenta, Alana estaba dormida. Como estaba muy aburrida también me dormí. Cuando me desperté habían pasado tres horas desde que habíamos despegado. Nos faltaban unas ocho horas más de viaje. Me agarraron ganas de ir al baño, pero como Alana seguía durmiendo me levanté y fui hasta él. O en realidad, a donde pensaba que estaba.
         Como no sabía donde quedaba, se me ocurrió ir a la puerta blanca que estaba adelante de todo. Nadie me dijo nada por lo que entré...
         Cuando entré me di cuenta de que ese no era el baño, sino la cabina del personal. Allí había un chico rubio de ojos claros, un hombre que parecía tener un traje de azafato y otro de cabello marrón que usaba una gorra como de piloto, tenía un lunar en el cuello. Sus rostros me eran muy familiares pero no lograba reconocerlos. Como mi urgencia por orinar continuaba intacta, les pregunté:
- ¿Saben dónde está el baño?

 - Sí... Atrás de todo, la primera puerta a la derecha- dijo el rubio intercambiando miradas con el castaño
- ¡¡Gracias!!- dije
         Ambos se miraron y se sonrieron sospechosamente. No les presté atención y salí de la cabina. Corrí hasta la puerta del baño y entré. Cuando terminé salí y volví a mi asiento. Cuando ya estaba sentada me quedé pensando en ellos... Sus rostros me eran DEMASIADO familiares. Como si ya los hubiera visto antes. No podía sacarme de la cabeza de que de algún lugar los conocía, hasta que me puse a ver las listas de reproducción de mi iPod. Allí estaba la lista que se llamaba Candy. Sin querer la apreté y como hacía con todas mis listas de reproducción, saltó una foto de los artistas que estaban en ella.
         Allí los reconocí. Eran Niall y Liam, o algo así, al parecer, los de One Direction. Cuando me di cuenta de eso me quedé paralizada. Empecé a querer gritar, no porque me gustaran, si no porque estaba con cinco famosos en una avión y no me había dado cuenta. Cuando volví a la realidad le mandé un mensaje a Alex diciéndole que le avisara a Candy que estaba con ellos.
         Candy está por largarse a llorar, ¡quiere ir ya a ese avión! Dice que te tomes fotografías con ellos y que le consigas un autógrafo- fue lo que me respondió
         La verdad es que yo no tenía ganas de tomarme fotografías con ellos, no me interesaban. No iba a salir corriendo hasta la cabina a pedirles un autógrafo, ni loca. Me propuse a esperar. Si salían y se tomaban fotos con las “fans”, les pediría una, si no, no. Ahora entiendo por qué se miraban así, les parecía raro que no los reconociera. ¡Qué egocéntricos! ¿Se piensan que son los únicos del planeta? Por Dios...
         Mientras yo sacaba mis conclusiones, Alana se despertó. Le conté el encuentro que había tenido con Niall y Lian. Digo, Liam.
- ¡Si nuestras hermanas estuvieran aquí se desmayarían!- dijo riendo
- Ya lo creo...
- Buenas tardes, pasajeros- dijo la voz que supuse que era de uno de ellos- Ya han pasado casi cuatro horas desde que salimos. ¿Quieren saber quién soy?- nadie respondió- ¡Yaaa, no insistan! Se los diré de todos modos. Mi nombre es Harry Styles. Formo parte de una banda llamada One Direction.

        
         Cuando Harry dijo esto, las niñas que estaban en el avión comenzaron a emocionarse, sus caras de dormidas se transformaron en sonrisas de oreja a oreja. 
- Y ahora yo y mis amigos, Liam, Niall, Zayn y Louis, les cantaremos una canción llamada What Makes You Beautiful. Espero que les guste.
         En ese momento se empezó a escuchar una de las canciones que estaban en la lista de reproducción de Candy. Los cinco chicos salieron de la cabina con un micrófono en la mano mientras cantaban por todo el pasillo. Todos tenían una remera blanca que en su pecho decía “Flying sart” en rojo. Ahí me di cuenta que era sólo para ganar publicidad, como lo hacían muchas más bandas…
         Cuando terminaron de cantar toda la gente (incluyendo a Alana) comenzó a aplaudirlos. Yo la miré e hice una mueca como diciendo “¿Es en serio?”. Su música era linda, sí, pero no me mataba. Sabía que estaba todo muy preparado y que los chicos eran muy… Em… ¿Plásticos? Sí, eso, plásticos.
         En un momento, el rubio se acercó hasta nuestro asiento.
- ¿Podrías darme un poco?- me dijo, señalando el paquete de Skittles de Alana.
- Son de ella- dije, como si no me interesara lo que me preguntaba, que de hecho no lo hacía.
- Pero yo te pregunto a ti… ¿Me das algunos?
         Suspiré, tomé el paquete y le volqué ocho Skittles en la palma extendida sobre mí.
- Ya, ¿contento?- dije sarcásticamente
- Muy, gracias- dijo sonriendo
         Estaba dispuesta a contestarle de mala forma, pero su sonrisa no me dejó. No es que me agradara, para nada, pero había algo en él que no me dejaba tratarlo mal.
- De nada- dije, sin mirarlo a los ojos y resistiéndome a sonreír
         Niall, creo que él era, se fue con sus compañeros y volvieron a meterse en la cabina. Alana se había quedado dormida, otra vez. Dejé su paquete de Skittles en su bolso y seguí durmiendo.
         Cuando me desperté caí en que había dormido durante seis horas. Faltaba una hora para que aterrizáramos. Alana estaba en twitter desde su celular
- Ei, dormilona- dijo- Niall y Harry pasaron miles de veces por aquí y miraban curiosamente. Yo me hice la que no los vi
- ¿De veras?- dije frotándome los ojos con los puños- ¿Qué querrán?
- No lo sé, pero lo que sí sé es que no saben disimular nada- reímos
- Oye estoy hambrienta- dije- ¿Qué dices si pedimos algo de comer?
- De acuerdo, yo también tengo hambre. Ah, mira, ahí vienen a tomar las órdenes…
- Hola señoritas, ¿les gustaría algo para comer?- dijo Liam
- Yo quiero un sándwich de atún y una botella de agua- dije mientras notaba que Niall me miraba
- Muy bien, ¿tú?- dijo mientras anotaba
- Un sándwich de queso y jamón y un jugo de naranja, gracias- dijo Alana
- De acuerdo. En un momento se los traemos- dijo sonriendo
- Está bien
         Ambos se fueron y al rato volvió Niall con los sándwiches y las bebidas.
- Aquí tienes- le dijo a Alana
- Gracias
- Y aquí tienes- dijo mientras me sonreía
         No le dije nada, sólo le sonreí con mala gana y Niall se fue.
- ¿Por qué eres tan duro con él? Creo que trata de acercarse a ti…- dijo Alana dándole un mordisco a su sándwich
- Odio a los tipos así. ¿Te conocen un día y ya pretenden tener una cita contigo? No, gracias.
         Alana levantó las cejas y siguió comiendo. Cuando terminamos nos pusimos a hablar y a reír
- Pasajeros, les informo que estamos aterrizando- dijo Harry- Gracias por viajar con Flying Start, que disfruten su viaje. ¡Hasta la próxima!
         Alana y yo nos desabrochamos los cinturones, ya habíamos aterrizado. Bajamos del avión y fuimos a recoger nuestras maletas. Eran más de las que pensaba…
         Cuando fuimos al aeropuerto de LA, había un hombre con uniforme de taxista sosteniendo un cartel que decía: Hamilton – McQuay
- Él debe ser Michael, el taxista que mencionó Cara- le dije a Alana. Ambas fuimos hasta él
- Hola, ¿tú eres Michael?- pregunté
- Sí, soy yo- dijo con un tono simpático- Y ustedes deben ser Cassie y Alana. Un placer
- Igual
- Déjenme tomar sus maletas
         Michael agarró nuestro equipaje y lo llevó hasta el taxi. Subimos al auto y nos dirigimos hasta el hotel.
- ¿Hotel Hilton, verdad?- preguntó
- Sí- dijimos ambas
- De acuerdo, aquí es. Las ayudaré a bajar su equipaje, oh, casi lo olvido. Esta es la lista de precauciones de Cara, ten- me dijo
         La agarré y Michael bajó nuestro equipaje. Nos saludó y se fue. Nos dejó en frente al hotel. Era más lujoso de lo que pensaba, demasiado para mí gusto.


Ese es el hotel


Esa es la recepción. Allí hablamos con la mujer que ven en la fotografía, se llama Kate. Nos condujo hasta nuestra habitación y nos dio un pequeño recorrido por el hotel.

  
Esta es nuestra habitación. ¿Elegante o qué?


Este es la parte de afuera del restaurant


Esta es la piscina
         Cuando el recorrido terminó nos instalamos en nuestra habitación. Era muy linda. Ni bien terminé de desempacar me recosté en la cama a mirar televisión. Alana hizo lo mismo.
- ¿Qué hora es?- me preguntó
- Las siete y media. Creo que es algo tarde para salir a algún lado
- Tienes razón. Además estoy muy cansada, me iré a dormir
- Yo igual- me puse el pijama y me metí en mi cama. Era muuuy confortable y calentita. Cuando cerré los ojos me quedé absolutamente dormida.

jueves, 16 de agosto de 2012

Capítulo 3


 CAPÍTULO TRES

- ¡Despierta, despierta!- escuché que decía Candy mientras saltaba en mi cama
- ¿Qué?...
- ¡FELIZ CUMPLEAÑOS!- dijo gritándome mientras me abrazaba- Quería ser la primera en decírtelo
- Gracias mi cielo, eres la primera- la besé en la frente
- Mamá te está preparando un desayuno especial, ¡Upsss!- dijo llevándose las manos a la boca como si acabara de revelar un secreto del gobierno- Bueno ya que, ¡baja!
Me reí. – Ahí voy Candy, me visto y bajo- dije
         Candy asintió con la cabeza, salió de mi habitación y cerró la puerta.
         Es mi cumpleaños. Ya tengo dieciocho. Hoy dejo mi adolescencia atrás y me dispongo a dar un paso más para convertirme en adulta. ¡Estoy muy emocionada! Mañana es mi vuelo a Los Ángeles, ¡¡Qué felicidad!!
         Me levanté y vi que en el suelo estaba esta ropa, con un papel que decía:


¡Feliz cumpleaños hermana! Espero que te guste, supongo que así será ya que tenemos el mismo gusto… En fin, ¡qué lo disfrutes! Te extrañaré muchiiiisimo, pero espero que te diviertas mucho, gracias por todas las cosas y momentos que compartimos juntas desde pequeñas. ¡Te amo! Y perdón por las veces que te fallé, siempre juntas :)

 
         Mi hermana en verdad conocía mis gustos… Me había encantado su regalo. La guardé en mi guardarropa, me cambié y bajé hasta la cocina. Cuando entré en ella, Candy, Chris, Sienna, Alex, mamá y papá comenzaron a cantar “¡Que los cumplas feliz, que los cumplas feliz, que los cumplas querida Cassie, que los cumplas feliz!” mientras mamá se acercaba hacia mí con un pastel que tenía dieciocho velas. Como siempre, no supe que cara poner y sólo sonreí. Soplé las velas y pedí tres deseos, se los contaría pero no se me cumplirán si abro la boca así que…
         Mamá, papá y Candy me regalaron un anillo de oro con la C de Cassie grabada en plata, con un rubí incrustado, es hermoso en verdad, y cien dólares. Chris y Sienna me regalaron una maleta rosa con flores en un tono rosa más claro, me servirá para el viaje, también es muy linda.
         Desayunamos, pastel claro, y más tarde la familia de Alana a comer. Ellos me regalaron dos pares de zapatillas Vans, unas blancas y otras negras, porque saben que las adoro. Celebramos mi cumpleaños y sin darme cuenta se hicieron las cuatro de la tarde. Le pedí a Alana que me ayudara con mis maletas así que subimos a mi cuarto.
- De acuerdo- dije, cerrando la puerta- Empecemos.
         Pasaron cinco minutos y mi pieza era un caos. Ambas estábamos revolviendo en montañas de ropa que habíamos formado en la cama, en el piso y en el escritorio. Después de media hora me decidí por la ropa que me llevaría. Tenía de todo: camperas, buzos, sweaters, remeras mangas larga, mangas corta, con breteles, blusas, vestidos, shorts, jeans, calzas, joggings y un montón de cosas más. También llevaba joyería y maquillaje, por supuesto. Y bueno claro, la ropa interior y el pijama.
- ¡Qué lindo viaje va a ser!- dijo Alana mientras se acostaba arriba de la montaña de ropa que estaba en la cama
- Sin dudas- dije acostándome a su lado- Nunca las olvidaremos. Nuestras primeras vacaciones solas, en Estados Unidos, ¿te lo imaginas?... Ya quiero que sea mañana.
- Y yo
- ¡Alanaaa!- se escuchó que la llamaba Serena, su mamá- Es hora de irnos, tienes que terminar de empacar algunas cosas y dormirte temprano. ¡Vamos!
- ¡Ya voy má!- gritó Alana- Lo siento Cassie debo irme. Espero que hayas disfrutado tu cumpleaños- me dio un beso en la mejilla- Nos vemos mañana
- Lo disfruté, gracias. De acuerdo. Ah oye espera, mi papá dijo que pasaremos a buscarlos en el auto para ir al aeropuerto todos juntos, pero que ustedes irán en el suyo porque toda tu familia quiere ir también
- De acuerdo, adiós- salió de mi habitación, escuché los pasos en la escalera y luego la casa se calmó un poco, así que supuse que ya se habían ido.
         Me quedé pensando en cómo sería nuestro viaje y qué haríamos una vez que estuviéramos allí. Pensé en ir a Hollywood, me encantaría conocerlo.
Preparé unos bolsos con algunas cosas más, como mi iPod, laptop, mi celular, los cargadores y esas cosas tecnológicas, y otros con cosas higiénicas como toallas, perfume, shampoo, crema de enjuague, etcétera. Cuando terminé bajé y allí estaban mis padres en un sillón, Chris y Sienna en otro, y Candy y Alex en otro.
- ¿Cómo anda la cumpleañera?- dijo papá
- Bien. Emocionada por mañana- dije mostrando una gran sonrisa
- ¿No nos extrañarás?- dijo Alex, pensé que bromeaba pero lo decía con expresión seria
- Claro que sí tonta- la abracé
- A mí más que a todos, supongo ¿no?- dijo Chris
- Creo que extrañaré más a Lisa que a todos ustedes juntos- reí (Lisa es mi perra, una golden retrieber, de cuatro años)- Sólo bromeo. Claro que los extrañaré, ¿y ustedes a mí?
- Te extrañaremos mucho, cielo- dijo mamá poniéndome una mano en la rodilla
         Yo sonreí. Sabía que mamá estaba preocupada por mi viaje y no del todo convencida, pero yo quería hacerlo, después de todo Alexia había viajado a México cuando había cumplido los dieciocho, y Christopher a Alemania, también para su cumpleaños. 
         Para ser sincera, ahora que me doy cuenta, mis papás siempre habían tenido un trato especial conmigo que con mis hermanos no. No sé si pensaban que era retrasada mental o qué, pero me trataban como a una niña. Siempre pensé que tendrían que hacer eso con Candace ya que es disléxica y necesita más cuidado que nosotros tres, pero no es así. Todavía no sé la razón, pero tal vez si logro que este viaje salga bien, y trato no meterme en problemas, dejen de tratarme como a un bebé. Eso espero.

         Son las ocho de la noche. Al parecer ya se les olvidó mi cumpleaños porque cada uno está en sus actividades cotidianas, pero bueno, no me quejo, yo estoy acomodando las últimas cosas para mi viaje. La única que me ayuda es mamá.
- ¡Qué hermoso conjunto! ¿Quién te lo regaló?
- Pensé que te lo había mostrado, es hermoso ¿cierto? Alex
- Tiene tan buen gusto... Ambas lo tienen
- Gracias má- dije riendo
         Nos quedamos un rato en silencio terminando de acomodar algunas cosas y luego mi mamá me dijo
- ¿Tienes idea de cuánto te extrañaré?- le empezaron a salir lágrimas de los ojos
- Yo también te extrañaré a tí, muchísimo, a todos. Pero son solo dos meses, verás que se pasará más rápido de lo que te imaginas.
- Eso espero...- me besó en la frente- De acuerdo cariño, tienes que descansar-Mañana será un largo viaje. Te dejaré dormir tranquila, adiós, te amo Cassandra
- Está bien, chau mami, yo más
         Mamá salió del cuarto y cerró suavemente la puerta. Caí en la cuenta de que todos mis pijamas estaban empacados así que fui a la habitación de Alex y toqué la puerta
- Pasa- se escuchó que dijo del otro lado de ella
         Entré y estaban Alex y Candy jugando a los naipes
- ¿Tienes un pijama para prestarme?
- Claro, agarra uno... Em... Aquel- dijo señalando uno color coral que estaba arriba de la silla de su escritorio
- Gracias Alex, me voy a dormir, adiós hermanas
- Espera, Cassie- dijo Candy, me volteé a escucharla- Te extrañaré mucho cuando te vayas
- Y yo también Cassie- dijo Alex
- Yo también a ustedes, ¡muchísimo! ¿Qué haré sin nuestras carcajadas y peleas? Pero les prometo que se pasará más rápido de lo que piensan. Y les traeré regalo- las tres reímos
- De acuerdo hermana, ve a dormir, mañana te espera un largo día. Adiós, te quiero
- Chau chicas, las quiero
         Me fui de la habitación de Alex y entré en mi cuarto. Me acosté, cerré los ojos y...
¡Ring, ring, ring! Era mi teléfono. Cuando vi la pantalla esta decía Sidney
- ¿Hola?
- ¡Cassie! ¡Primita! ¡Feliz cumpleaños!- dijo 
- ¡Gracias Sid! ¿Cómo estás?
- Muy contenta al saber que nos veremos pronto, ¿y tú?
- Igual
- Me alegro. Espera, aquí Cara quiere hablar contigo
- De acuerdo, adiós Sidney nos vemos mañana
- Chau Cassie
- Hola Cassieee- dijo Cara
- ¡Hola Cara!
- ¡Feliz cumpleaños!
- Gracias prima
- Oye, hay un percance... Sidney y yo tendremos que tomar un vuelo a Nueva York y no podremos estar contigo y Alana
- ¿De veras?- comencé a preocuparme
- Sí, pero descuida, mandaremos un taxi de confianza a que las recoja y las lleve al hotel. El taxiste se llama Michael, Sidney y yo le dimos un papeles con varias indicaciones y recomendaciones
- De acuerdo- me calmé un poco- Pero por las dudas no se lo comentaré a mis padres- reí
- No lo haría si fuera tú- rió- Descuida, volveremos en cuanto podamos
- De acuerdo
- Oye Cassie te dejo, debo irme. Ojalá hayas disfrutado tu día, un beso, nos vemos pronto
- Okey, gracias Cara, otro beso
Colgué el teléfono y me dormí al instante.
         Al día siguiente me desperté a las cinco de la madrugada. Mi vuelo salía a las ocho y media y yo tenía que estar en el aeropuerto una hora antes. Tenía planeado levantarme a las seis, pero mis ansias y mis nervios sumados a las náuseas que siempre tenía antes de viajar en el avión no me dejaban pegar un ojo y mucho menos seguir durmiendo. 
         Al ver que no había manera en que me durmiera, busqué una forma de ganar tiempo y me tomé un baño. Cuando salí de la ducha me vestí con la ropa que me había regalado Alex. Bajé hasta la cocina, se habían hecho las seis menos cuarto. Escuché que la alarma de mamá sonó
- Estoy aquí abajo- dije tratando de no gritar
- Me cambio y te hago el desayuno cielo- me respondió desde el primer piso
         Al rato bajó y me preparó dos waffles con miel de maple y un jugo de naranja. A pesar de mis náuseas lo comí todo.
- ¿Ya tienes todo preparado?
- Sip, todo má
- ¿No estás muy desabrigada?
- No má, allá hacen cuarenta grados todo el año más o menos…
- ¿Segura?
- ¡Sí!
         Estuvimos un rato más hablando y discutiendo y luego bajó papá
- Buenos días amor- besó a mamá- Buenos días princesita- me dio un beso en la frente
- Hola papi
- Son las siete- dijo mirando su reloj de muñeca- Si ya estás lista te ayudo a bajar tu equipaje
         Asentí con la cabeza
- Yo iré a despertar a tus hermanos
         Los tres subimos las escaleras. Papá y yo fuimos a mi habitación y tomamos mis bolsos y maletas. Mamá entró a la pieza de Candy, abrió las ventanas y ella abrió los ojos. Así hizo con Chris y Alex, también.
         Con papá cargamos todo el equipaje en el auto. Mis tres hermanos ya estaban listos pero tenían caras de zoombies sumado a las ojeras que le llegaban a los pómulos. Al verlos me reí en sus caras.
         Los tres se subieron al auto: Alex en una punta  del asiento trasero, apoyando la cabeza en la ventanilla y con los ojos cerrados. En el medio Chris y arriba suyo Candy. Chris con los ojos cerrados, Candy no.
         Me despedí de Lisa y de Snow, de Sarah y de mi casita, y luego me subí al auto, me senté a un lado de Chris.
         Cuando mamá y papá subieron nos dirigimos hasta la casa de Alana. Ya estaban listos así que apenas nos vieron salimos todos juntos hacia el aeropuerto.

domingo, 12 de agosto de 2012

Capítulo 2


CAPÍTULO DOS

         Cuando llegamos a casa mamá y papá ya estaban allí. Eran las cinco de la tarde. Candy apenas llegó vio que papá estaba viendo los Juegos Olímpicos y le sacó la televisión para ver si estaban pasando equitación.
- ¡Hija!- dijo mamá cuando me vio- ¿Cómo estás?- me dio un beso en la mejilla
- Hola má, todo bien- le di un beso en la mejilla- A Alana se le quemó la comida así que tuve que cocinar yo, ¿qué tal eh?- reí
Mamá rió. – Bueno, supongo que ahora también deberás hacerlo en casa…
         La miré y sonreí, luego papá me saludó y me preguntó cómo me había ido hoy. Le conté lo de Alana y luego fui a mi habitación, estaba muy cansada y no encontraba una razón, pero de todos modos me acosté en mi cama agarré mi iPod y puse la lista de reproducción. De repente, esa no era mi lista de reproducción, yo nunca habría de escuchar eso, ¿qué era? Miré el iPod… La lista de reproducción se llamada “Candy” y eran todas canciones de sus amados One Direction. Estaba tan cansada que sólo dejé que la música corriera y me dormí…
De repente me despertaba. Mi cama estaba en un escenario, toda la gente mirándome y yo no entendía nada de lo que estaba pasando. Cuando me miraba a mí misma veía que estaba vestida y maquillada para actuar. Luego miré hacia mi izquierda y vi que allí estaban los cinco chicos de One Direction. Mi confusión fue más grande aún. Estaban cantando una canción en el que el de rizos sostenía una nota con “uuuuu” mucho tiempo. Presté atención en la letra y pude escuchar que decía “gotta be you” o algo así. Después, el rubio se acercaba hasta mí y quería besarme. Yo me quedaba paralizada y trataba de moverme para que no lo hiciera, por lo que me caía, pero no precisamente al suelo, si no en los brazos del que tiene muchos tatuajes, que luego me llevaba hasta el centro del escenario. Yo tenía un micrófono en la mano y de pronto me sabía la canción de memoria por lo que empezaba a cantar con ellos. El rubio me seguía mirando y yo lo ignoraba, luego…
         Allí desperté sobresaltada. ¿Había soñado con One Direction? No podía ser, esas eran cosas de mi hermanita… Caí en la realidad de que aún la lista de reproducción estaba sonando así que hice una mueca rara, me saque los auriculares y dejé mi iPod a un lado. Miré mi reloj, eran las siete. Agarré mi celular y tenía tres mensajes nuevos, dos de Alana y uno de Cloe (una amiga de la academia que tocaba el piano).
Los de alana decían: “Ya hablaste con tus papis sobre LA?” y “Contéstame forra”. Le respondí: Estaba durmiendo tonta, perdón. No no hablé todavía, ahora voy, forra vos que me decís forra, amix. Jaja, love u
El de Cloe decía: “Cassie cuando puedas me podrías dar las partituras de la canción que vos y Alana quieren cantar? Para ya tenerlas e ir aprendiéndolas. Gracias! Un besito”. Le respondí: Cloe! Sí sí, el lunes en la academia te las doy. Otro beso
         Cuando les respondí bajé a la sala y allí estaban Chris y Sienna besándose. Hice un ruido como “diagggghh” y ellos se separaron, me miraron y rieron
- Lo lamento Cassie- dijo Sienna mientras reía
- Estoy acostumbrada Siennita… Te quiero cuñaaaa- dije riendo mientras iba a abrazarla
- Y yo a vos cuñaditaaa- dijo abrazándome
- Y a mi quién me quiere?- dijo Chris
- Sienna- dije señalándola- Aunque yo también…- los tres nos abrazamos
         Los dejé en paz y fui hasta la cocina, me preparé un jugo de naranja y me senté en la mesa. Allí vinieron mi mamá y mi papá y se sentaron junto a mí
- ¿Y pequeña? ¿Ya has decidido a qué lugar quieres viajar?- dijo papá
- ¿Segura que quieres viajar, Cassie? Tal vez en un año o dos…- dijo mamá preocupada
- ¡Sí que quiero! Mamá, ya, vamos, dentro de cinco días cumpliré dieciocho. Estoy segura que no se opusieron cuando Chris viajó a Alemania o cuando Alex viajó a México, ¿por qué conmigo sí?
- Es que…- dijo mamá, pero la interrumpí
- No tienes explicación. Sí quiero viajar, y quiero viajar con Alana. No iré sola, además sabemos cuidarnos, ya no somos unas niñas. Pá, quiero ir a Los Ángeles
         Ambos se miraron, hicieron muecas de desaprobación pero finalmente dijeron
- Está bien, pero hay algunas condiciones. Tendrás que hablar con tus primas que viven allá para que te aconsejen y te ayuden un poco. ¿De acuerdo?
- ¡Claro! No tengo problema en hablar con ellas ni en estar con ellas
- Mejor así. Prométenos que no te meterás en problemas, y dinos que te cuidarás Cassandra - dijeron
- ¡Claro que lo haré! En serio, no tienen de qué preocuparse- dije mirándolos y transmitiéndoles confianza, parecieron un poquito más relajados- Gracias, los amo
- De nada pequeña, nosotros te amamos a ti- dijeron, y me abrazaron
         ¡Estaba tan feliz! Corrí hasta la habitación de Alex
- ¡Alex, Alex!- dije entrando sin tocar antes, pero hubiera preferido no entrar por lo que vi luego…
- CASSIE, ¡VETE! ¡POR FAVOR!- me gritó desesperada Alex, secándose la sangre que le salía de la nariz, mientras su simpático novio la agarraba de la muñeca sin dejarla moverse.
         Lo que había visto había sido horrible. Zachary le había pegado a mi hermana en la nariz. Yo me paralicé y tuve ganas de pegarle a Zachary por lo tanto no oí a Alex. Me acerqué hasta él, no tenía miedo, sólo quería proteger a mi hermana. Me paré frente a él y le pegué en el ojo, pero no logré hacerle daño, sólo un rasguño. Me miró y me pegó una cachetada y me caí. Alex lloraba y gritaba
- ¡QUIERO QUE TE  VAYAS YA MISMO DE MI CASA Y QUE NUNCA MÁS REGRESES ZACHARY! ¿ME ESCUCHAS? ¡ERES UNA BASURA! ¡VETE!- gritaba Alex sin parar de llorar
- ¿Qué sucede aquí?- dijo mi papá de pronto, que había escuchado a Alexia gritar y se había asustado. Me vio a mí, tirada en el piso, casi inmóvil, agarrándome la cara. Vio a Alexia, tenía la cara roja de tanto llorar y por la sangre que no dejaba de salirle de la nariz. Vio a Zachary- ¡HIJO DE PERRA! ¡VETE DE AQUÍ O LLAMARÉ A LA POLICÍA!- dijo mi papá. Nunca lo había visto con semejante impotencia
- No no suegrito, se tranquiliza- dijo mientras sacaba un arma- O si no, su hijita sufre- dijo, mientras le apuntaba a mi hermana. Rompí a llorar suplicándole que no lo hiciera
- Deja el arma Zachary, ya has hecho sufrir demasiado a Alexia. ¿Qué es lo que quieres?- le decía mi papá, que había empezado a llorar al ver que su  hija estaba en riesgo de muerte- Por favor, no a mi Alex, ¡por favor!- decía mientras lloraba
- Quiero dinero. $10.000 y dejaré a tu hermosa hijita en paz. Aunque pensándolo bien… Tu otra hijita también es linda- dijo mientras me agarraba de los pelos y me agarraba en sus brazos al tiempo que yo me movía para salir- Quiero $20.000. Ese es mi precio.
- De acuerdo, te los iré a buscar, ya sólo… Suéltalas por favor
- Tráigalo y las suelto
         Miré a Alexia. Estaba mirándome. No pude reconocerla en verdad. Su cara estaba deformada de tanto llorar, y no paraba de salirle sangre de la nariz. Me miró, y trató de decirme algo pero sus palabras no salieron. Pude leerle los labios de todos modos. Ella me estaba diciendo “Perdón Cassie, perdón”, supongo que lo decía porque yo siempre le había dicho que Zachary era un mal tipo…
- Aquí tienes- dijo papá incorporándose- Si quieres cuéntalos, pero ya VETE- dijo remarcando ese “vete” mientras contenía su ira
- De acuerdo. Pero si llegas a llamar a la policía, volveré- dijo Zachary mientras se asomaba por la ventaba y le guiñaba el ojo a mi hermana, pero ella no hizo contacto visual con él, sólo miraba el piso. Zachary saltó, me asomé a la ventana y noté que se iba corriendo con la bolsa de dinero. Me volví y vi que mi papá ya estaba abrazando a Alexia.
- ¿Qué te dije?- le dije a Alex llorando
- Lo siento hermana, perdóname de veras lo siento- dijo, mientras me abrazaba y lloraba en mi hombro
- Está bien hermana. Te amo ¿sí?
- Y yo a ti
         Mi papá nos abrazó a ambas y conversamos un rato de lo que había pasado. Alex no explicó que ella había terminado con él por teléfono y él había ido hasta casa para convencerla, a golpes, de que no lo hiciera. También confesó en que sí la tenía amenazada, por eso había vuelto con él cuando la había engañado, y nos contó muchas cosas más que no valen la pena contar, porque son en verdad horribles.
         Luego de eso se lo contamos a mamá y a Chris, mamá se largo a llorar y contuvo a Alex. Papá y ella la mandaron al psicólogo para que superara lo que Zachary le había hecho pasar. No soy de odiar a muchas personas, pero sinceramente a Zachary si lo odio. No puede haberle hecho esto a mi hermana. Si tan sólo me pudiera vengar… Aún no sé cómo tuve el valor para pegarle.
        
         Pasaron dos días de lo que ocurrió con Alex. Faltan tres días para mi cumpleaños… Es lunes, estoy en mi auto yendo hasta la academia, sólo tengo que pasar a buscar a Alana. Aquí tengo conmigo las partituras para Cloe, se las daré en cuanto la vea.
         Mientras manejaba, estaba escuchando la radio.
- “Y ahora vamos a escuchar el ranking de esta semana, el número uno essss... What makes you beautiful, de One Direction, aquí les va” - abrí los ojos y reí. ¡One Direction me perseguía a todas partes! Por dios.
         Llegué hasta casa de Alana y fuimos a la academia. Cuando entramos a nuestro salón le entregué las partituras a Cloe. Me senté en mi asiento que estaba junto al de Alana y detrás del de Cloe.
- Buenos días niños- dijo la señorita Kovalski entrando al salón
- Buenos días señorita Kovalski- dijimos todos desganados
- De acuerdo, hoy iniciaremos con un poco de popurrí de canciones- dijo- Yo les diré el nombre de una canción y ustedes tendrán que cantar una estrofa, ¿de acuerdo?
- De acuerdo- respondimos
         La señorita Kovalski nos dijo las canciones y las cantamos. Luego estuvimos repasando algunas afinaciones y calentamientos vocales. Sonó el timbre y las clases terminaron.
- Alana ve al auto ahí voy- le dije
- De acuerdo
         Me acerqué hasta donde estaba la señorita Kovalski
- Señorita Kovalski, tendré que faltar dos meses a clase. En realidad, Alana y yo
- Oh, ¡eso es terrible!- dijo haciendo cara de espanto- ¡Se van las dos mejores voces de la clase! ¿Qué se supone que haré?
- Gracias por el halago- reí- Pero lo siento. Nos vamos de viaje por mi cumpleaños… El resto de la semana faltaremos y luego nos iremos
- Bueno, no puedo interponerme en su camino, son jovencitas y tienen que vivir la vida hoy. Me alegro por ustedes, ¡suerte!- me dio un beso en la mejilla y se fue.
         Había sido más fácil de lo que había pensado. Fui al auto y le dije a Alana que ya le había avisado. La dejé en su casa y le dije que empezara a empacar porque con todas las cosas que tenía planeado llevar no le iba a entrar nada.
          Cuando llegué a casa mamá estaba cocinando. La saludé y ella me dijo que papá le había dicho que me recordara que llamara a mis primas, así que subí a mi habitación y las llamé
- Pip… Pip… Pip… Pip…- se escuchaba que decía el teléfono, pero nadie contestaba- ¡Hola! Soy Sidney. Si no te atiendo en este momento es porque estoy ocupada, pero llámame luego. ¡Adiós!
         “Primita, primita, ¿tan ocupada estás” –pensé- “No importa, llamaré a Cara”
- ¿Hola?- dijo Cara
- Hola, ¿Cara?
- Sí ella habla, ¿quién es?
- ¡Cara soy Cassie!
- ¡Cassie!- dijo con mucho entusiasmo- ¿Cómo te encuentras, tanto tiempo?
- Muy bien, y con buenas noticias. En unos días iré para Los Ángeles, y papá me dijo que hablara contigo y con Sidney pero ella no contestó. Quiere que los primeros días nos den recomendaciones a mí y a Alana, ¿la recuerdas no?
- Sí claro que la recuerdo, tu amiga inseparable. Me parece perfecto que mi tío te haya dicho que nos llames, Los Ángeles es una ciudad muy grande para que dos adolescentes anden solas por ahí. Te lo digo por experiencia
- Bien, entonces apenas llegue allí te llamaré, ¿de acuerdo?
- Sí, y las recogeremos en el aeropuerto con Sidney, si quieren pueden quedarse con nosotras unos días…
- Descuida Cara, ya tenemos el hotel pagado. ¡Gracias igual!
- No hay cuidado Cassie. Bueno debo colgar, manda un beso a toda la familia y dile que aquí los extrañamos mucho. Adiós primita, y te llamaré para tu cumpleaños
- Adiós Cara, de acuerdo- reí