jueves, 16 de agosto de 2012

Capítulo 3


 CAPÍTULO TRES

- ¡Despierta, despierta!- escuché que decía Candy mientras saltaba en mi cama
- ¿Qué?...
- ¡FELIZ CUMPLEAÑOS!- dijo gritándome mientras me abrazaba- Quería ser la primera en decírtelo
- Gracias mi cielo, eres la primera- la besé en la frente
- Mamá te está preparando un desayuno especial, ¡Upsss!- dijo llevándose las manos a la boca como si acabara de revelar un secreto del gobierno- Bueno ya que, ¡baja!
Me reí. – Ahí voy Candy, me visto y bajo- dije
         Candy asintió con la cabeza, salió de mi habitación y cerró la puerta.
         Es mi cumpleaños. Ya tengo dieciocho. Hoy dejo mi adolescencia atrás y me dispongo a dar un paso más para convertirme en adulta. ¡Estoy muy emocionada! Mañana es mi vuelo a Los Ángeles, ¡¡Qué felicidad!!
         Me levanté y vi que en el suelo estaba esta ropa, con un papel que decía:


¡Feliz cumpleaños hermana! Espero que te guste, supongo que así será ya que tenemos el mismo gusto… En fin, ¡qué lo disfrutes! Te extrañaré muchiiiisimo, pero espero que te diviertas mucho, gracias por todas las cosas y momentos que compartimos juntas desde pequeñas. ¡Te amo! Y perdón por las veces que te fallé, siempre juntas :)

 
         Mi hermana en verdad conocía mis gustos… Me había encantado su regalo. La guardé en mi guardarropa, me cambié y bajé hasta la cocina. Cuando entré en ella, Candy, Chris, Sienna, Alex, mamá y papá comenzaron a cantar “¡Que los cumplas feliz, que los cumplas feliz, que los cumplas querida Cassie, que los cumplas feliz!” mientras mamá se acercaba hacia mí con un pastel que tenía dieciocho velas. Como siempre, no supe que cara poner y sólo sonreí. Soplé las velas y pedí tres deseos, se los contaría pero no se me cumplirán si abro la boca así que…
         Mamá, papá y Candy me regalaron un anillo de oro con la C de Cassie grabada en plata, con un rubí incrustado, es hermoso en verdad, y cien dólares. Chris y Sienna me regalaron una maleta rosa con flores en un tono rosa más claro, me servirá para el viaje, también es muy linda.
         Desayunamos, pastel claro, y más tarde la familia de Alana a comer. Ellos me regalaron dos pares de zapatillas Vans, unas blancas y otras negras, porque saben que las adoro. Celebramos mi cumpleaños y sin darme cuenta se hicieron las cuatro de la tarde. Le pedí a Alana que me ayudara con mis maletas así que subimos a mi cuarto.
- De acuerdo- dije, cerrando la puerta- Empecemos.
         Pasaron cinco minutos y mi pieza era un caos. Ambas estábamos revolviendo en montañas de ropa que habíamos formado en la cama, en el piso y en el escritorio. Después de media hora me decidí por la ropa que me llevaría. Tenía de todo: camperas, buzos, sweaters, remeras mangas larga, mangas corta, con breteles, blusas, vestidos, shorts, jeans, calzas, joggings y un montón de cosas más. También llevaba joyería y maquillaje, por supuesto. Y bueno claro, la ropa interior y el pijama.
- ¡Qué lindo viaje va a ser!- dijo Alana mientras se acostaba arriba de la montaña de ropa que estaba en la cama
- Sin dudas- dije acostándome a su lado- Nunca las olvidaremos. Nuestras primeras vacaciones solas, en Estados Unidos, ¿te lo imaginas?... Ya quiero que sea mañana.
- Y yo
- ¡Alanaaa!- se escuchó que la llamaba Serena, su mamá- Es hora de irnos, tienes que terminar de empacar algunas cosas y dormirte temprano. ¡Vamos!
- ¡Ya voy má!- gritó Alana- Lo siento Cassie debo irme. Espero que hayas disfrutado tu cumpleaños- me dio un beso en la mejilla- Nos vemos mañana
- Lo disfruté, gracias. De acuerdo. Ah oye espera, mi papá dijo que pasaremos a buscarlos en el auto para ir al aeropuerto todos juntos, pero que ustedes irán en el suyo porque toda tu familia quiere ir también
- De acuerdo, adiós- salió de mi habitación, escuché los pasos en la escalera y luego la casa se calmó un poco, así que supuse que ya se habían ido.
         Me quedé pensando en cómo sería nuestro viaje y qué haríamos una vez que estuviéramos allí. Pensé en ir a Hollywood, me encantaría conocerlo.
Preparé unos bolsos con algunas cosas más, como mi iPod, laptop, mi celular, los cargadores y esas cosas tecnológicas, y otros con cosas higiénicas como toallas, perfume, shampoo, crema de enjuague, etcétera. Cuando terminé bajé y allí estaban mis padres en un sillón, Chris y Sienna en otro, y Candy y Alex en otro.
- ¿Cómo anda la cumpleañera?- dijo papá
- Bien. Emocionada por mañana- dije mostrando una gran sonrisa
- ¿No nos extrañarás?- dijo Alex, pensé que bromeaba pero lo decía con expresión seria
- Claro que sí tonta- la abracé
- A mí más que a todos, supongo ¿no?- dijo Chris
- Creo que extrañaré más a Lisa que a todos ustedes juntos- reí (Lisa es mi perra, una golden retrieber, de cuatro años)- Sólo bromeo. Claro que los extrañaré, ¿y ustedes a mí?
- Te extrañaremos mucho, cielo- dijo mamá poniéndome una mano en la rodilla
         Yo sonreí. Sabía que mamá estaba preocupada por mi viaje y no del todo convencida, pero yo quería hacerlo, después de todo Alexia había viajado a México cuando había cumplido los dieciocho, y Christopher a Alemania, también para su cumpleaños. 
         Para ser sincera, ahora que me doy cuenta, mis papás siempre habían tenido un trato especial conmigo que con mis hermanos no. No sé si pensaban que era retrasada mental o qué, pero me trataban como a una niña. Siempre pensé que tendrían que hacer eso con Candace ya que es disléxica y necesita más cuidado que nosotros tres, pero no es así. Todavía no sé la razón, pero tal vez si logro que este viaje salga bien, y trato no meterme en problemas, dejen de tratarme como a un bebé. Eso espero.

         Son las ocho de la noche. Al parecer ya se les olvidó mi cumpleaños porque cada uno está en sus actividades cotidianas, pero bueno, no me quejo, yo estoy acomodando las últimas cosas para mi viaje. La única que me ayuda es mamá.
- ¡Qué hermoso conjunto! ¿Quién te lo regaló?
- Pensé que te lo había mostrado, es hermoso ¿cierto? Alex
- Tiene tan buen gusto... Ambas lo tienen
- Gracias má- dije riendo
         Nos quedamos un rato en silencio terminando de acomodar algunas cosas y luego mi mamá me dijo
- ¿Tienes idea de cuánto te extrañaré?- le empezaron a salir lágrimas de los ojos
- Yo también te extrañaré a tí, muchísimo, a todos. Pero son solo dos meses, verás que se pasará más rápido de lo que te imaginas.
- Eso espero...- me besó en la frente- De acuerdo cariño, tienes que descansar-Mañana será un largo viaje. Te dejaré dormir tranquila, adiós, te amo Cassandra
- Está bien, chau mami, yo más
         Mamá salió del cuarto y cerró suavemente la puerta. Caí en la cuenta de que todos mis pijamas estaban empacados así que fui a la habitación de Alex y toqué la puerta
- Pasa- se escuchó que dijo del otro lado de ella
         Entré y estaban Alex y Candy jugando a los naipes
- ¿Tienes un pijama para prestarme?
- Claro, agarra uno... Em... Aquel- dijo señalando uno color coral que estaba arriba de la silla de su escritorio
- Gracias Alex, me voy a dormir, adiós hermanas
- Espera, Cassie- dijo Candy, me volteé a escucharla- Te extrañaré mucho cuando te vayas
- Y yo también Cassie- dijo Alex
- Yo también a ustedes, ¡muchísimo! ¿Qué haré sin nuestras carcajadas y peleas? Pero les prometo que se pasará más rápido de lo que piensan. Y les traeré regalo- las tres reímos
- De acuerdo hermana, ve a dormir, mañana te espera un largo día. Adiós, te quiero
- Chau chicas, las quiero
         Me fui de la habitación de Alex y entré en mi cuarto. Me acosté, cerré los ojos y...
¡Ring, ring, ring! Era mi teléfono. Cuando vi la pantalla esta decía Sidney
- ¿Hola?
- ¡Cassie! ¡Primita! ¡Feliz cumpleaños!- dijo 
- ¡Gracias Sid! ¿Cómo estás?
- Muy contenta al saber que nos veremos pronto, ¿y tú?
- Igual
- Me alegro. Espera, aquí Cara quiere hablar contigo
- De acuerdo, adiós Sidney nos vemos mañana
- Chau Cassie
- Hola Cassieee- dijo Cara
- ¡Hola Cara!
- ¡Feliz cumpleaños!
- Gracias prima
- Oye, hay un percance... Sidney y yo tendremos que tomar un vuelo a Nueva York y no podremos estar contigo y Alana
- ¿De veras?- comencé a preocuparme
- Sí, pero descuida, mandaremos un taxi de confianza a que las recoja y las lleve al hotel. El taxiste se llama Michael, Sidney y yo le dimos un papeles con varias indicaciones y recomendaciones
- De acuerdo- me calmé un poco- Pero por las dudas no se lo comentaré a mis padres- reí
- No lo haría si fuera tú- rió- Descuida, volveremos en cuanto podamos
- De acuerdo
- Oye Cassie te dejo, debo irme. Ojalá hayas disfrutado tu día, un beso, nos vemos pronto
- Okey, gracias Cara, otro beso
Colgué el teléfono y me dormí al instante.
         Al día siguiente me desperté a las cinco de la madrugada. Mi vuelo salía a las ocho y media y yo tenía que estar en el aeropuerto una hora antes. Tenía planeado levantarme a las seis, pero mis ansias y mis nervios sumados a las náuseas que siempre tenía antes de viajar en el avión no me dejaban pegar un ojo y mucho menos seguir durmiendo. 
         Al ver que no había manera en que me durmiera, busqué una forma de ganar tiempo y me tomé un baño. Cuando salí de la ducha me vestí con la ropa que me había regalado Alex. Bajé hasta la cocina, se habían hecho las seis menos cuarto. Escuché que la alarma de mamá sonó
- Estoy aquí abajo- dije tratando de no gritar
- Me cambio y te hago el desayuno cielo- me respondió desde el primer piso
         Al rato bajó y me preparó dos waffles con miel de maple y un jugo de naranja. A pesar de mis náuseas lo comí todo.
- ¿Ya tienes todo preparado?
- Sip, todo má
- ¿No estás muy desabrigada?
- No má, allá hacen cuarenta grados todo el año más o menos…
- ¿Segura?
- ¡Sí!
         Estuvimos un rato más hablando y discutiendo y luego bajó papá
- Buenos días amor- besó a mamá- Buenos días princesita- me dio un beso en la frente
- Hola papi
- Son las siete- dijo mirando su reloj de muñeca- Si ya estás lista te ayudo a bajar tu equipaje
         Asentí con la cabeza
- Yo iré a despertar a tus hermanos
         Los tres subimos las escaleras. Papá y yo fuimos a mi habitación y tomamos mis bolsos y maletas. Mamá entró a la pieza de Candy, abrió las ventanas y ella abrió los ojos. Así hizo con Chris y Alex, también.
         Con papá cargamos todo el equipaje en el auto. Mis tres hermanos ya estaban listos pero tenían caras de zoombies sumado a las ojeras que le llegaban a los pómulos. Al verlos me reí en sus caras.
         Los tres se subieron al auto: Alex en una punta  del asiento trasero, apoyando la cabeza en la ventanilla y con los ojos cerrados. En el medio Chris y arriba suyo Candy. Chris con los ojos cerrados, Candy no.
         Me despedí de Lisa y de Snow, de Sarah y de mi casita, y luego me subí al auto, me senté a un lado de Chris.
         Cuando mamá y papá subieron nos dirigimos hasta la casa de Alana. Ya estaban listos así que apenas nos vieron salimos todos juntos hacia el aeropuerto.

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