CAPÍTULO
UNO
Era
sábado. Mi hermanita Candy era la primera (de los cuatro hermanos, porque mis
padres estaban trabajando) en levantarse todas las mañanas, ¿y qué es lo que
hacía la simpática? Ponía música de esa tal banda One Direction al máximo.
Supongo que lo hacía para despertarnos a mí, a Alex y a Chris para que le
hiciéramos el desayuno, pero descarté esa opción porque para eso estaba Rosa la
mucama. No sabía cuál era la razón, pero por algún motivo, todas las santas
mañanas me levantaba escuchando esa música.
- O apagas eso o voy y te lo tiro por la ventana al
reproductor de música, ¿me oyes Candace?- se oía que Alex gritaba muy enfadada
- ¡No te tengo miedo Alexia! Siempre me dices lo mismo y
al final terminas quedándote acostada en tu cama y nunca vienes aquí y haces lo
que supuestamente dices que harás- le retrucó Candy
Claro, los
cuatro nos llevábamos muy bien, pero nunca dije que no hubiera peleas…
- ¡Me tienes cansada!- dijo Alex, y se escuchó un
portazo. Supuse que Alexia había salido de su habitación y había ido hasta la
de Candy…
- ¡AAAAAA!- se escuchó que gritó Candy, mientras se
escuchaba como bajaba corriendo escaleras abajo
- ¡No escaparás! ¡¿Me oyes?!- gritaba Alex
Sí, mis
suposiciones eran verdaderas. Alex quería agarrar a Candy. Supuse que tendría
que ir a ayudar a mi hermana pequeña, pero luego pensé que ella se las había
buscado por despertarnos todas las mañanas. En fin, yo ya estaba despierta por
lo tanto me senté en mi cama con los pelos revueltos y el maquillaje corrido
porque la noche anterior había tenido una fiesta. Fui hasta el baño que estaba
en mi habitación y me duché. Cuando salí, agarré de mi guardarropa la ropa que
iba a ponerme: un pantalón blanco, rasgado y con algunos agujeros, una remera
con el hombro caído violeta uva, una campera de cuero negra pero no gruesa, y
unas zapatillas vans violetas uva con detalles en negro. Oí que mi celular
sonaba, atendí, era Alana:
- Hola Al, ¿qué sucede?- le pregunté
- Cassie ¿quieres venir a almorzar a casa? Estoy sola
con Mila. Papá, Sean y Noah fueron a ver un partido de soccer y no sé a qué
hora regresan. Trae a Candy
- Nos encantaría. ¿A qué hora?
- Cuando estén listas, sólo vengan
- De acuerdo, adiós sexy hawaiana- dije riendo
- Adiós sexy amiguita
Corté la llamada, me cambié, me peiné y fui hasta la
habitación de Chris.
Toqué a la
puerta y no obtuve respuesta. La abrí sigilosamente y allí estaba él, tirado en
su cama, casi cayéndose, y con la saliva cayéndole de la boca. Lo miré y me
reí. Luego miré hacia la izquierda y vi su colección de pelotas de rugby.
Agarré una y le grité:
- Oye, Chris, ¡piensa rápido!- y le tiré la pelota en la
cara
Chris
abrió los ojos cuando grité y se cubrió la cara con las manos antes de que esta
le pegara.
- Qué graciosa hermanita… ¿A dónde vas?
Me reí. - A casa de Alana, ¿por qué lo dices?
- Estas vestida y son las once de la mañana solamente…
- Buen punto. Bueno, levántate que si no frenas a Alex y
Candy se iniciará la tercera guerra mundial
Antes de
que Chris pudiera responderme salí de su habitación y cerré la puerta. Bajé las
escaleras
- ¡Candyyy!- grité. Pero Candy no me contestó
Salí al
jardín y vi a Alex. Como supuse que estaría con ella me acerqué
- Oye Alex ¿dónde está Candy?
- No lo sé, la estoy buscando. Cuando bajamos salió
corriendo hasta aquí y la perdí de vista, pero no debe estar muy lejos
Oímos un relinchido
detrás de nosotras y nos volteamos a ver qué sucedía. Cuando miramos, allí
venía Candy con los pelos al viento, montando a su yegua color blanco a la que
había llamado Snow. Me encantaba verla montar, tenía tanta facilidad para eso.
Yo había querido aprender pero Snow había intentado patearme unas cinco veces,
así que preferí no volver a intentarlo. Pero ver a Candy cabalgando era
hermoso.
- ¡Aquí estoyyy!- dijo, mientras se detenía al lado de
nosotras
- Ya te agarraré luego enana- le dijo Alex- me voy a
desayunar- dijo, y se fue dentro de casa
- Candy, Alana y Mila nos invitaron a almorzar en su
casa. ¿Vamos?
- ¡Siiii!- exclamó- Déjame que vaya a guardar a Snow, me
cambie y vamos
- De acuerdo- le dije sonriendo
- Ven, sube hermana, demos una vuelta antes- dijo
mientras me extendía una mano invitándome a subir. Yo dudé
- Humm… Bueno, pero no muy larga ¿de acuerdo?- dije,
aceptando, mientras me subía y me sentaba detrás de ella
- Sí sí, lo prometo- dijo sonriéndome. Candy pateó en la
costilla a Snow y esta arrancó. Cabalgamos unos minutos y luego fuimos hasta el
establo, donde Candy la guardó. Después fuimos hasta nuestra casa, se bañó y la
ayudé a vestirse.
- ¿Estás lista?- le grité desde el piso de abajo
- ¡Ya voy! ¡Déjame agarrar el DVD de One Direction por
si Mila tiene ganas de verlos!
- Okay- le contesté. La verdad es que no entendía por
qué las niñas estaban tan obsesionadas con esa banda… ¿Qué tenían de
especial?...
Mientras
pensaba Candy bajó y me dijo
- Lista. ¿Vamos?
Agarré las
llaves del auto, nos subimos a mi escarabajo (mi auto, mis padres me lo habían
comprado como regalo para mi cumpleaños pasado) y nos dirigimos hasta casa de
los McQuay.
- Espero que no estén apuradas- dijo- a Alana se le
quemó la comida…
- No importa, ya sabemos cómo es Alana…- dije riendo.
Ahora que prestaba atención, se notaba olor a quemado y el ambiente tenía un
poco de humo
- Oye Mila traje el DVD, si quiere podemos verlo- dijo
Candy mostrándoselo
- ¡Oh genial!- dijo Mila agarrándolo- Vayamos a verlo a
mi cuarto ahora
- ¡Vamos!
Y ambas se
fueron corriendo hasta que se escucho un portazo. Me quedé sola parada en la
sala, pero como conocía esa casa casi tanto como la mía, fui hasta la cocina y
allí encontré a Alana: tenía un rodete casi desarmado, una manopla en una mano,
un delantal, y estaba sacudiendo con una revista el horno, del cual no paraba
de salir humo
- Veo que ya estás lista para ir a Gourmet- le dije
riendo mientras me recogía el pelo y me ponía un delantal
Alana no
me había visto, y cuando me escuchó se sobresaltó
- No te burles Cassandra. Quiero ver qué haces tú…- dijo
riendo
- Déjamelo a mí- le guiñé el ojo irónicamente- Tú
ocúpate de poner la mesa
Alana
buscó el mantel, platos, cubiertos y vasos y puso la mesa mientras yo tiraba la
comida hecha carbón que ella había “cocinado”. Abrí la heladera y agarré unos
filetes de pollo que había, les puse pan rallado, aceite y los metí al horno.
Agarré algunas papas, las corté en bastones y las puse en aceite a freír.
- ¿Y?- me dijo mientras hacía un rápido movimiento antes
de que un plato se le cayera- ¿Ya has decidido a dónde irás para tu cumpleaños?
- Aún no… Pero tengo pensado tres posibles lugares,
Norteamérica, Sudamérica o España
- Oh España… ¿Recuerdas nuestras vacaciones en Marbella?
Qué lindas fueron…- dijo
Saqué los
filetes del horno y las papas del aceite, les puse sal a ambos y las llevé a la
mesa
- ¡A COMEEEER!- grité.- Sí, las recuerdo perfectamente,
fueron hace dos años. Qué lindas épocas…
- Ahora que recuerdo, el otro día encontré algunas fotos
de ese viaje en un cajón- fue hasta la sala y volvió con papeles en la mano,
que resultaron ser fotografías. Me la extendió para que las tomara- Míralas
Candy y
Mila vinieron y se sentaron a la mesa. Terminé de ver las fotografías, se las
di a Alana y les serví a las niñas
- Qué lindas vacaciones fueron…- le dije
- La verdad. Habría que repetirlas- dijo sentándose
- Sí, pero no en Marbella… Tengo ganas de ir a Los Ángeles,
¿qué dices?
- Me encantaría ir allí
Comimos y
seguimos hablando sobre el tema durante la comida. Apenas acabaron, nuestras
hermanitas se levantaron apuradas y salieron corriendo nuevamente hasta el
cuarto de Mila para seguir mirando el DVD. Me quedé un rato pensando… Y luego
le dije a Alana:
- ¿Por qué crees que a nuestras hermanas les gusta tanto
One no sé qué?
Alana
estaba lavando los platos, de espaldas a mí
- No lo sé, tal vez porque son lindos. Porque las letras
no creo que sean para su edad, y son muy grandes para ellas
- Tal vez… Aún así, no recuerdo que a esa edad nosotras
tuviéramos un fanatismo tan grande como el de ellas
- Ni yo, pero bueno ya sabes cómo han ido cambiando las
generaciones con la civilización- dijo
- ¿Desde cuándo hablas con esas palabras?- le dije
riéndome
- No lo sé, pero no arruines mi momento intelectual-
dijo riendo
- Volviendo al tema del viaje… Faltan sólo cinco días
para mi cumpleaños, y les tengo que decir a mis padres a dónde quiero ir. Así
que a Los Ángeles será.
- Genial. Sólo tengo que convencer a mis padres pero de
eso supongo que se encargarán tus papás, ¿no?
- Sí sí, déjaselos a ellos.
Estuvimos
un rato más hablando, luego fuimos a la sala, seguimos hablando hasta la tarde.
Nuestras hermanas no dejaban de cantar y bailar con esa banda y luego recibí un
llamado de mamá diciendo que volviéramos así que nos despedimos y volvimos a
casa.





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