domingo, 12 de agosto de 2012

Presentación (ficción)


   Esta, soy yo. Me llamo Cassandra Hamilton, pero odio mi nombre así que llámenme sólo Cassie. Tengo diecisiete años y en poco tiempo cumpliré mis dieciocho. ¿Qué es lo que pido para mi cumpleaños? Un viaje a algún lugar con mi mejor amiga. Aún estoy pensando a qué lugar iré pero no hay nada fijo por ahora, aunque supongo que viajaré a América ya que todo lo que me gusta está allá. En cambio aquí es todo aburrido, el clima siempre lluvioso, humedad, días grises… Las adolescentes parecen ancianas de lo aburridas que son. Siempre me consideré una chica que no se deja influir por nadie de los demás. Me considero rebelde, no me importa lo que hagan los otros yo haré lo que yo quiera hacer. Por eso mismo es que no me agrada Londres, porque todas las chicas de mi edad siguen lo que hacen las otras, no tienen personalidad ni estilo propio, no viven la vida. Odio la monotonía, me aburre demasiado. Todos me consideran una “niña bien” porque vivo en un barrio privado, Saint James, que es el más caro de la ciudad. Mi familia es rica y por eso me consideran una mimada, pero no lo soy. Para nada. Tal vez soy “rebelde” porque intento de que me dejen de ver como una niña pequeña… No lo sé. 
         Estudio en una escuela especial llamada AFFAFE, que significa Achademy For Future Artists From England. Mi talento es cantar, no quiero sonar egocéntrica pero creo que canto bastante bien. Mi mejor amiga Alana y yo desde pequeñas nos hemos interesado en la música y nuestros padres nos inscribieron juntas a esta academia para que desarrolláramos nuestro don. Hace diez años que asisto a esa escuela.

   Ella es mi hermana Alexia, la llamamos Alex. Tiene diecinueve años. Siempre nos llevamos muy bien, es como una mejor amiga para mí. Le cuento absolutamente todo, y ella a mí. Desde que éramos pequeñas somos unidas. De mis tres hermanos es con la que tengo más relación, pero oigan no es por preferencia, a los tres los quiero por igual, pero con Alexia creo que es por la poca diferencia de edad y porque tenemos gustos parecidos. Siempre le pido consejos sobre todo: chicos, ropa, amigas, etc… Tiene un novio llamado Zachary. Él no me agrada. La hace sufrir muchísimo y odio que mis hermanas sufran, no lo soporto. Él es una mala persona y Alex lo sabe, cada vez que él le hace daño ella lo perdona. En mi opinión creo que él la tiene amenazada. A veces mientras Alex duerme voy hasta su habitación y le levanto la playera y le veo maras. Sospecho mucho de Zachary. Es un mal tipo, lo detesto. Siempre se hace el bueno delante de mis padres, pero ellos tampoco lo quieren. Hace mucho él había engañado a mi hermana con una amiga, pero ella lo perdonó y volvieron. No sé cómo pudo perdonarlo… Pero bueno, Alex está “feliz” y eso es lo que me importa…




 Somos Alex y yo en un almuerzo en casa de nuestros abuelos, yo soy la de la izquierda

  





Ella es mi hermanita, Candace, Candy. Tiene once y es la menor de los cuatro hermanos, por lo tanto es la más mimada y consentida. Mi mamá y papá le dan todos los gustos y siempre están pendiente de ella. Supongo que al vernos a mí, Alexia y Christopher ya mayores, les agarró la melancolía y quieren retener a Candy para que nunca los deje. Igualmente, Candy es una niña muy inteligente y sabe bien lo que hacen nuestros padres, pero no se aprovecha porque es súper buena persona y muy dulce. Amo hablar con ella tanto como ella ama los animales (que en verdad es mucho). Hace equitación, es brillante en eso. Aspira a ser una grande en ese deporte. Estos últimos días no se despega del televisor porque en los Juegos Olímpicos están pasando equitación, y se vuelve loca. Bueno, como les decía, adoro hablar con ella porque siempre cuando lo hago me saca una sonrisa. Es muy especial para mí, es como mi hijita. De pequeña vivíamos jugando a la mamá, lo adoraba. Ahora Candy se queja de que no pasamos más tiempo juntas como lo hacíamos antes, porque la “abandono por mis amigas y por mis salidas”. Nunca la abandonaría, es mi hermanita pequeña y siempre lo será. ¡La amo! Pero debo admitir que este último tiempo me he distanciado un poco de ella.
         Candy tiene un problema, cuando nació le identificaron un grado de dislexia importante. Habla perfectamente, pero escribir y leer le cuestan horrores. Mamá y papá la inscribieron en una escuela especial para disléxicos desde pequeña, pero hasta ahora no ha habido grandes cambios. Los médicos dicen que es porque al hablar muy bien se niega a aprender a leer y escribir de ese modo. Pero también dice que con el pasar del tiempo Candy se acomodará y aprenderá a leer y escribir perfectamente.

   Él es mi hermano Christopher, le decimos Chris. Tiene veintiún años y es el mayor de los cuatro. Nos cuida y protege como si fuéramos sus hijas. Es súper celoso y sobreprotector, especialmente con Candy. Vive pendiente de ella y de lo que le pasa o lo que le preocupa. Si alguien se burla de ella por su enfermedad, él está dispuesto a romperle la cara. Eso tiene un pro y una contra a la vez para Candy: pro que su hermano la defiende, y contra que los chicos le temen a Chris por lo tanto les cuesta acercarse a ella. Pero en fin… Es como nuestro segundo papá. También me llevo muy bien con él, lo adoro. Cuando éramos pequeños me vivía molestando, pero ahora que ya hemos madurado nos queremos muchísimo. Juega al rugby desde los siete años, es su pasión. Lo habían becado para que fuera parte de una selección de Inglaterra, pero se fracturó y no pudo. Ahora es coordinador de rugby en una escuela de deportes. Tiene una novia llamada Sienna, me cae genial y es muy bonita. Me llevo muy bien con ella también. Es francesa pero habla inglés a la perfección. Sus padres murieron en un accidente automovilístico hace cuatro años, allí fue cuando ella vino hasta aquí, para quedarse con sus tíos, y en el colegio conoció a mi hermano. Se enamoraron y bueno… aquí están hoy. Hace tres años y siete meses que están saliendo, son un amor. Mi hermano es súper tierno con ella, se nota que ambos se aman mucho. Son tan lindos juntos… Esto me demuestra que me hace falta un novio.

   ¿Quién es ella? Elizabeth “Lizzy” Diamonds, alias, la mejor mamá de todo el universo. Tiene cuarenta y seis años, trabaja como periodista en una revista de modas. Nació en Bradford, Inglaterra. Era única hija. Mis abuelos no podían mantenerla por lo que la dieron en adopción cuando era bebé. La mandaron aquí, a Londres, donde una señora y un señor muy amables y de mucha cultura la adoptaron como su hija, esos dos señores son hoy a los que yo considero mis abuelos. Mamá y papá se conocieron en la secundaria, se enamoraron, se pusieron de novios y luego terminaron. En la universidad se volvieron a encontrar y como la primera vez, volvieron a enamorarse. Se pusieron de novios de nuevo y luego se casaron. Se mudaron a un pequeño apartamento en el centro de la ciudad donde tuvieron a Chris. Dos años más tarde llegó Alex. Al ver que el apartamento era muy pequeño para cuatro personas se mudaron a una casa más grande. Allí nací yo. La casa no les convenció y luego nos mudamos aquí, a Saint James. Donde Candy nació.
          ¿Por qué es la mejor mamá del mundo? Porque desde pequeña tuvo una infancia muy triste y solitaria, pero aún así nunca bajó los brazos y quiso formar una familia para darle amor y llenar ese vacío que tenía. Porque es la primera persona a la que Chris, Alex, Candy, papá y yo vemos cuando nos levantamos y la última cuando nos acostamos. Porque es la persona que se preocupa siempre por nosotros, que nos quiere ver felices. Desde que nacimos nos quiso ver crecer sanos y fuertes, y así es hoy en día. Gracias a ella nosotros cuatro somos lo que somos, y podrá tener millones de defectos, pero tiene el doble de virtudes.

 Él es nuestro padre, Josep Hamilton. Es jefe y dueño de una agencia de bienes raíces. Le va muy bien en su trabajo, de hecho a ambos (a mamá también), por eso es que estamos bien monetariamente. Mi papá tiene cuarenta y seis años al igual que mamá, se llevan dos meses solamente. También es el mejor padre del mundo. Todos sabemos que siempre vamos a poder contar con él, porque siempre nos escucha y cuando nos nota preocupación o tristeza en la cara es el primero en darse cuenta y preguntarnos si todo se encuentra bien.
         Papá nació aquí, en Londres. Cuando tenía cinco años tuvo un accidente automovilístico en el que venía sin cinto puesto, lo que produjo que le agarrara una hemorragia interna en un riñón, lo cual hizo que este no funcionara más. Lo llevaron a un hospital, lo internaron y al saber cuál era el asunto, decidieron extraerle un riñón y ponerle uno artificial. Pero papá vive haciéndose análisis y estudios para ver cómo está el funcionamiento de este. Aunque los médicos le dijeron que teniendo el riñón artificial podía tomar alcohol, él no se arriesga porque sabe que la medicina no siempre es el cien por ciento certera. Así que por precaución, se cuida mucho tanto en lo que toma como en sus actividades.
         Odio ver a papá sufrir y quejarse en las noches porque le “molesta el costado”, y sentir que va al baño haciendo el mayor esfuerzo posible para no hacer ruido y que no nos demos cuenta. Pero es inevitable, mi cerebro ya tiene implantado algo así como una alarma que me avisa cuando papá está en el baño, y al menor ruido que hace, me despierto. Igualmente, la falta de un riñón no es tan grave, muchas personas la tienen y viven una vida normal. Pero aún así me siento triste por él. ¡Malditos riñones! ¡¿Para qué existen?!
        
   Ella es mi mejor amiga, Alana McQuay. Tiene diecisiete años y es como una hermana para mí. Es de Hawaii, nació y vivió allí hasta los seis años. Nuestros padres son mejores amigos desde la infancia porque estudiaban juntos en el colegio. Un día su padre, Paul, decidió mudarse a Hawaii y allí él y mi papá perdieron un poco el contacto. Después de un año volvieron a hablar y desde entonces todos los años íbamos a visitarlos a Hawaii. Nuestras familias son como parientes, muy unidas. He pasado millones de momentos con Alana y la quiero muchísimo. También quiero mucho a su familia, son todos muy buenos conmigo y son buena gente.         
         Alana tiene una gran voz, canta maravillosamente. Ambas odiamos Londres y nos queremos ir lo más pronto posible de él. Toda la vida hemos planeado irnos a vivir juntas a Hawaii, lo amamos. De pequeña adoraba ir a visitarla. Los padres de Alana se llaman Paul y Serena, son amigos íntimos de mis padres. Tiene un hermano mayor llamado Sean, de diecinueve, y dos menores llamados Noah y Mila, de quince y once. Mila es la mejor amiga de Candy, y prácticamente vive en mi casa. Alana y yo nos vemos muy reflejadas en ellas.
         Estoy considerando en que Alana me acompañe a mi viaje por mi cumpleaños, porque ahora que pienso ¿qué haría yo en América sin una compañía? Además, Alana es la mejor compañera de viaje. ¡La adoro! Siempre puedo confiar y contar con ella. Sé que la pasaremos genial en América si es que viajamos juntas… Sin dudas es la mejor amiga que puede haber. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario