CAPÍTULO
DOS
Cuando
llegamos a casa mamá y papá ya estaban allí. Eran las cinco de la tarde. Candy
apenas llegó vio que papá estaba viendo los Juegos Olímpicos y le sacó la
televisión para ver si estaban pasando equitación.
- ¡Hija!- dijo mamá cuando me vio- ¿Cómo estás?- me dio
un beso en la mejilla
- Hola má, todo bien- le di un beso en la mejilla- A
Alana se le quemó la comida así que tuve que cocinar yo, ¿qué tal eh?- reí
Mamá rió. – Bueno, supongo que ahora también deberás
hacerlo en casa…
La miré y
sonreí, luego papá me saludó y me preguntó cómo me había ido hoy. Le conté lo
de Alana y luego fui a mi habitación, estaba muy cansada y no encontraba una
razón, pero de todos modos me acosté en mi cama agarré mi iPod y puse la lista
de reproducción. De repente, esa no era mi lista de reproducción, yo nunca
habría de escuchar eso, ¿qué era? Miré el iPod… La lista de reproducción se
llamada “Candy” y eran todas canciones de sus amados One Direction. Estaba tan
cansada que sólo dejé que la música corriera y me dormí…
De
repente me despertaba. Mi cama estaba en un escenario, toda la gente mirándome
y yo no entendía nada de lo que estaba pasando. Cuando me miraba a mí misma
veía que estaba vestida y maquillada para actuar. Luego miré hacia mi izquierda
y vi que allí estaban los cinco chicos de One Direction. Mi confusión fue más
grande aún. Estaban cantando una canción en el que el de rizos sostenía una
nota con “uuuuu” mucho tiempo. Presté atención en la letra y pude escuchar que
decía “gotta be you” o algo así. Después, el rubio se acercaba hasta mí y
quería besarme. Yo me quedaba paralizada y trataba de moverme para que no lo hiciera,
por lo que me caía, pero no precisamente al suelo, si no en los brazos del que
tiene muchos tatuajes, que luego me llevaba hasta el centro del escenario. Yo
tenía un micrófono en la mano y de pronto me sabía la canción de memoria por lo
que empezaba a cantar con ellos. El rubio me seguía mirando y yo lo ignoraba,
luego…
Allí
desperté sobresaltada. ¿Había soñado con One Direction? No podía ser, esas eran
cosas de mi hermanita… Caí en la realidad de que aún la lista de reproducción
estaba sonando así que hice una mueca rara, me saque los auriculares y dejé mi
iPod a un lado. Miré mi reloj, eran las siete. Agarré mi celular y tenía tres
mensajes nuevos, dos de Alana y uno de Cloe (una amiga de la academia que
tocaba el piano).
Los de alana decían: “Ya
hablaste con tus papis sobre LA?” y “Contéstame forra”. Le respondí: Estaba
durmiendo tonta, perdón. No no hablé todavía, ahora voy, forra vos que me decís
forra, amix. Jaja, love u
El de Cloe decía: “Cassie
cuando puedas me podrías dar las partituras de la canción que vos y Alana
quieren cantar? Para ya tenerlas e ir aprendiéndolas. Gracias! Un besito”. Le
respondí: Cloe! Sí sí, el lunes en la academia te las doy. Otro beso
Cuando les
respondí bajé a la sala y allí estaban Chris y Sienna besándose. Hice un ruido
como “diagggghh” y ellos se separaron, me miraron y rieron
- Lo lamento Cassie- dijo Sienna mientras reía
- Estoy acostumbrada Siennita… Te quiero cuñaaaa- dije
riendo mientras iba a abrazarla
- Y yo a vos cuñaditaaa- dijo abrazándome
- Y a mi quién me quiere?- dijo Chris
- Sienna- dije señalándola- Aunque yo también…- los tres
nos abrazamos
Los dejé
en paz y fui hasta la cocina, me preparé un jugo de naranja y me senté en la
mesa. Allí vinieron mi mamá y mi papá y se sentaron junto a mí
- ¿Y pequeña? ¿Ya has decidido a qué lugar quieres
viajar?- dijo papá
- ¿Segura que quieres viajar, Cassie? Tal vez en un año
o dos…- dijo mamá preocupada
- ¡Sí que quiero! Mamá, ya, vamos, dentro de cinco días
cumpliré dieciocho. Estoy segura que no se opusieron cuando Chris viajó a
Alemania o cuando Alex viajó a México, ¿por qué conmigo sí?
- Es que…- dijo mamá, pero la interrumpí
- No tienes explicación. Sí quiero viajar, y quiero
viajar con Alana. No iré sola, además sabemos cuidarnos, ya no somos unas
niñas. Pá, quiero ir a Los Ángeles
Ambos se
miraron, hicieron muecas de desaprobación pero finalmente dijeron
- Está bien, pero hay algunas condiciones. Tendrás que
hablar con tus primas que viven allá para que te aconsejen y te ayuden un poco.
¿De acuerdo?
- ¡Claro! No tengo problema en hablar con ellas ni en
estar con ellas
- Mejor así. Prométenos que no te meterás en problemas,
y dinos que te cuidarás Cassandra - dijeron
- ¡Claro que lo haré! En serio, no tienen de qué
preocuparse- dije mirándolos y transmitiéndoles confianza, parecieron un
poquito más relajados- Gracias, los amo
- De nada pequeña, nosotros te amamos a ti- dijeron, y
me abrazaron
¡Estaba
tan feliz! Corrí hasta la habitación de Alex
- ¡Alex, Alex!- dije entrando sin tocar antes, pero hubiera
preferido no entrar por lo que vi luego…
- CASSIE, ¡VETE! ¡POR FAVOR!- me gritó desesperada Alex,
secándose la sangre que le salía de la nariz, mientras su simpático novio la
agarraba de la muñeca sin dejarla moverse.
Lo que
había visto había sido horrible. Zachary le había pegado a mi hermana en la
nariz. Yo me paralicé y tuve ganas de pegarle a Zachary por lo tanto no oí a
Alex. Me acerqué hasta él, no tenía miedo, sólo quería proteger a mi hermana.
Me paré frente a él y le pegué en el ojo, pero no logré hacerle daño, sólo un
rasguño. Me miró y me pegó una cachetada y me caí. Alex lloraba y gritaba
- ¡QUIERO QUE TE
VAYAS YA MISMO DE MI CASA Y QUE NUNCA MÁS REGRESES ZACHARY! ¿ME
ESCUCHAS? ¡ERES UNA BASURA! ¡VETE!- gritaba Alex sin parar de llorar
- ¿Qué sucede aquí?- dijo mi papá de pronto, que había
escuchado a Alexia gritar y se había asustado. Me vio a mí, tirada en el piso,
casi inmóvil, agarrándome la cara. Vio a Alexia, tenía la cara roja de tanto
llorar y por la sangre que no dejaba de salirle de la nariz. Vio a Zachary-
¡HIJO DE PERRA! ¡VETE DE AQUÍ O LLAMARÉ A LA POLICÍA!- dijo mi papá. Nunca lo
había visto con semejante impotencia
- No no suegrito, se tranquiliza- dijo mientras sacaba
un arma- O si no, su hijita sufre- dijo, mientras le apuntaba a mi hermana.
Rompí a llorar suplicándole que no lo hiciera
- Deja el arma Zachary, ya has hecho sufrir demasiado a
Alexia. ¿Qué es lo que quieres?- le decía mi papá, que había empezado a llorar
al ver que su hija estaba en riesgo de
muerte- Por favor, no a mi Alex, ¡por favor!- decía mientras lloraba
- Quiero dinero. $10.000 y dejaré a tu hermosa hijita en
paz. Aunque pensándolo bien… Tu otra hijita también es linda- dijo mientras me
agarraba de los pelos y me agarraba en sus brazos al tiempo que yo me movía
para salir- Quiero $20.000. Ese es mi precio.
- De acuerdo, te los iré a buscar, ya sólo… Suéltalas
por favor
- Tráigalo y las suelto
Miré a
Alexia. Estaba mirándome. No pude reconocerla en verdad. Su cara estaba
deformada de tanto llorar, y no paraba de salirle sangre de la nariz. Me miró,
y trató de decirme algo pero sus palabras no salieron. Pude leerle los labios
de todos modos. Ella me estaba diciendo “Perdón Cassie, perdón”, supongo que lo
decía porque yo siempre le había dicho que Zachary era un mal tipo…
- Aquí tienes- dijo papá incorporándose- Si quieres
cuéntalos, pero ya VETE- dijo remarcando ese “vete” mientras contenía su ira
- De acuerdo. Pero si llegas a llamar a la policía,
volveré- dijo Zachary mientras se asomaba por la ventaba y le guiñaba el ojo a
mi hermana, pero ella no hizo contacto visual con él, sólo miraba el piso.
Zachary saltó, me asomé a la ventana y noté que se iba corriendo con la bolsa
de dinero. Me volví y vi que mi papá ya estaba abrazando a Alexia.
- ¿Qué te dije?- le dije a Alex llorando
- Lo siento hermana, perdóname de veras lo siento- dijo,
mientras me abrazaba y lloraba en mi hombro
- Está bien hermana. Te amo ¿sí?
- Y yo a ti
Mi papá
nos abrazó a ambas y conversamos un rato de lo que había pasado. Alex no
explicó que ella había terminado con él por teléfono y él había ido hasta casa
para convencerla, a golpes, de que no lo hiciera. También confesó en que sí la
tenía amenazada, por eso había vuelto con él cuando la había engañado, y nos
contó muchas cosas más que no valen la pena contar, porque son en verdad
horribles.
Luego de
eso se lo contamos a mamá y a Chris, mamá se largo a llorar y contuvo a Alex.
Papá y ella la mandaron al psicólogo para que superara lo que Zachary le había
hecho pasar. No soy de odiar a muchas personas, pero sinceramente a Zachary si
lo odio. No puede haberle hecho esto a mi hermana. Si tan sólo me pudiera
vengar… Aún no sé cómo tuve el valor para pegarle.
Pasaron
dos días de lo que ocurrió con Alex. Faltan tres días para mi cumpleaños… Es
lunes, estoy en mi auto yendo hasta la academia, sólo tengo que pasar a buscar
a Alana. Aquí tengo conmigo las partituras para Cloe, se las daré en cuanto la
vea.
Mientras
manejaba, estaba escuchando la radio.
- “Y ahora vamos a
escuchar el ranking de esta semana, el número uno essss... What makes you
beautiful, de One Direction, aquí les va” - abrí los ojos y reí. ¡One
Direction me perseguía a todas partes! Por dios.
Llegué
hasta casa de Alana y fuimos a la academia. Cuando entramos a nuestro salón le
entregué las partituras a Cloe. Me senté en mi asiento que estaba junto al de
Alana y detrás del de Cloe.
- Buenos días niños- dijo la señorita Kovalski entrando
al salón
- Buenos días señorita Kovalski- dijimos todos
desganados
- De acuerdo, hoy iniciaremos con un poco de popurrí de
canciones- dijo- Yo les diré el nombre de una canción y ustedes tendrán que
cantar una estrofa, ¿de acuerdo?
- De acuerdo- respondimos
La
señorita Kovalski nos dijo las canciones y las cantamos. Luego estuvimos
repasando algunas afinaciones y calentamientos vocales. Sonó el timbre y las
clases terminaron.
- Alana ve al auto ahí voy- le dije
- De acuerdo
Me acerqué
hasta donde estaba la señorita Kovalski
- Señorita Kovalski, tendré que faltar dos meses a
clase. En realidad, Alana y yo
- Oh, ¡eso es terrible!- dijo haciendo cara de espanto-
¡Se van las dos mejores voces de la clase! ¿Qué se supone que haré?
- Gracias por el halago- reí- Pero lo siento. Nos vamos
de viaje por mi cumpleaños… El resto de la semana faltaremos y luego nos iremos
- Bueno, no puedo interponerme en su camino, son
jovencitas y tienen que vivir la vida hoy. Me alegro por ustedes, ¡suerte!- me
dio un beso en la mejilla y se fue.
Había sido
más fácil de lo que había pensado. Fui al auto y le dije a Alana que ya le
había avisado. La dejé en su casa y le dije que empezara a empacar porque con
todas las cosas que tenía planeado llevar no le iba a entrar nada.
Cuando llegué a casa mamá estaba cocinando. La
saludé y ella me dijo que papá le había dicho que me recordara que llamara a
mis primas, así que subí a mi habitación y las llamé
- Pip… Pip… Pip… Pip…- se escuchaba que decía el
teléfono, pero nadie contestaba- ¡Hola! Soy Sidney. Si no te atiendo en este
momento es porque estoy ocupada, pero llámame luego. ¡Adiós!
“Primita,
primita, ¿tan ocupada estás” –pensé- “No importa, llamaré a Cara”
- ¿Hola?- dijo Cara
- Hola, ¿Cara?
- Sí ella habla, ¿quién es?
- ¡Cara soy Cassie!
- ¡Cassie!- dijo con mucho entusiasmo- ¿Cómo te
encuentras, tanto tiempo?
- Muy bien, y con buenas noticias. En unos días iré para
Los Ángeles, y papá me dijo que hablara contigo y con Sidney pero ella no
contestó. Quiere que los primeros días nos den recomendaciones a mí y a Alana,
¿la recuerdas no?
- Sí claro que la recuerdo, tu amiga inseparable. Me
parece perfecto que mi tío te haya dicho que nos llames, Los Ángeles es una
ciudad muy grande para que dos adolescentes anden solas por ahí. Te lo digo por
experiencia
- Bien, entonces apenas llegue allí te llamaré, ¿de
acuerdo?
- Sí, y las recogeremos en el aeropuerto con Sidney, si
quieren pueden quedarse con nosotras unos días…
- Descuida Cara, ya tenemos el hotel pagado. ¡Gracias
igual!
- No hay cuidado Cassie. Bueno debo colgar, manda un
beso a toda la familia y dile que aquí los extrañamos mucho. Adiós primita, y
te llamaré para tu cumpleaños
- Adiós Cara, de acuerdo- reí
No hay comentarios:
Publicar un comentario